La publicidad política es más publicidad que política

No conocemos campaña electoral que no incluya polémicas acerca de la publicidad política. Es un clásico de siempre, un clásico de todos los tiempos.

Polémicas en la prensa, polémicas en la calle, polémicas en los propios equipos electorales. Una parte considerable de estas polémicas se deriva del desconocimiento de algunas características esenciales de la publicidad política.

De acuerdo a una investigación sobre psicología política para estrategias, esas características esenciales que frecuentemente se desconocen al hablar de publicidad política son las siguientes: 

  1. La publicidad política es más publicidad que política. No se asemeja a un discurso político ni a un manifiesto ni a unas declaraciones del candidato. No, no es eso; se asemeja más bien a la publicidad misma. Es publicidad, no discurso ni entrevista. Pu-bli-ci-dad. Y para que sea efectiva debe manejarse con la lógica de la publicidad. Que es distinta a la lógica política, por cierto.
  2. Una campaña publicitaria electoral no es un conjunto, una sucesión de comerciales que se van colocando uno detrás del otro, tampoco es así. En realidad es una campaña, con una estructura definida. Con distintas piezas engarzadas y apuntando siempre hacia el mismo objetivo.
  3. Los criterios estéticos y publicitarios no pueden corresponder a los gustos personales de políticos o publicistas, sino que deben correlacionarse con las inclinaciones del público al que se dirigen los comerciales. Esto es clave en la planeación de marketing político. 
  4. No hay una sola manera correcta de hacer una campaña publicitaria electoral. Seguramente hay varios caminos correctos, pero hay que elegir y después de elegir hay que ser coherente y sistemático como una línea recta.
  5. La publicidad política no resulta de la aplicación de mecanismos democráticos. Es un error creer que cuantas más personas opinen mejor será la campaña. Al revés: será peor. No hay votación que valga. Las asambleas son formidables herramientas sociales, pero no sirven para hacer publicidad.
  6. La publicidad política es como el fútbol: casi todos somos directores técnicos, sentados en la tribuna o frente al televisor dictamos cátedra acerca de las cuestiones técnicas, tácticas y estratégicas del fútbol. Y sin duda que armaremos un equipo mucho mejor que el técnico actual. Viendo la publicidad electoral sentimos lo mismo.
  7. La publicidad política busca provocar determinados efectos en un determinado público. Si no sabemos cuales son esos efectos y cuál es ese público, difícilmente podamos evaluar esas piezas publicitarias.
  8. Las ideas políticas corren por cuenta de los políticos, algunas por supuesto, pero su traducción en publicidad es tarea de los especialistas en mercadotecnia y comunicación publicitaria.

Si estas características estuvieran presentes a la hora de las polémicas sobre la publicidad política, entonces seguramente habría menos polémicas, pero actualmente tenemos por más tiempo en la mente y en discusión aquello que  crea polémica. 

All publicity is good publicity.

Claro que sin esas polémicas las campañas electorales serían bastante más aburridas.

Será un gusto poder ayudarte a desarrollar estrategias que te faciliten la toma de mejores decisiones. Si te ha gustado este artículo compártelo. Puedes seguirme en redes sociales para estar en contacto: FacebookTwitterInstagram o LinkedIn.

El marketing en nuestra vida también es una necesidad. 

-Dolores Torres 
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